viernes, 25 de junio de 2010

Siempre

Siempre sabemos lo que tenemos que hacer. Sabemos quiénes somos, lo que tenemos, lo que no, aquello que nos gusta y, también, aquello que no soportamos. Siempre somos capaces de reconocer nuestros sentimientos, aunque a veces intentemos ignorarlos, así como siempre podemos elegir qué hacer con ellos. No es un juego eso de que algo, sea lo que sea, exista para siempre. Y es que un siempre es tal vez... ¿qué? ¿Un día, dos horas, una semana o quizá veinte años? No, siempre es infinito,eso que comienza y no acaba, que sientes y sentirás, que sucede y no olvidas.
Sin embargo, hay una excepción a la regla: Cuando el amor se acaba, cuando todo es diferente, cuando ya nada es igual y tú te das cuenta de ello, entonces ya no existe un siempre. Ya no existe ese siempre que un día, tiempo atrás, dijiste que estaría. Tal vez vale más la pena no comprometerse, y no pronunciar esa palabra que casi nunca podemos llegar a cumplir. ¿Siempre? Bah, qué idea tan absurda y sin sentido.

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